martes, 14 de julio de 2009

EL CHUPACABRAS EN 1908

NOTICIAS PARA LA HISTORIA
¿Vampiros en la IV Región?

Ese año surgió la leyenda de los vampiros de Chañaral Alto, una pequeña localidad ubicada al interior de Combarbalá.

La noche del 9 de marzo, más de veinte cabrios fueron muertos en extrañas circunstancias en el previo del criancero Rufino Malebrán. Al examinar sus cuerpos se comprobó con espanto que a todos los animales se les había succionado la sangre. Ese fue el comienzo. Dos días después el hecho se repartió, hora en la propiedad de otro lugareño, Esteban Contreras; allí fueron ultimados en extrañas y similares acciones vacunos y caballares.

Cuentan las crónicas limarinas que un afuerino llegado desde los minerales del norte, Mañungo “el Piquinero”, se propuso descifrar el enigma dándose el trabajo de vigilar por las noches los diversos sitios dedicados a la crianza de animales a la espera de dar con el o los culpables de aquellos ataque nocturnos que, en el transcurso de cuatro meses habían exterminado centenares de cabras, ovejas, vacas, caballos y aves de corral. De pronto alguien dijo en una rinconada cercana a Chañaral Alto, desde la distancia, había observado un gran peñón donde pernotaban vampiros de gran tamaño, una especie de murciélagos gigantes. Con este dato, importantísimo Mañungo, dirigió sus pasos hasta el lugar señalado y allí, un mediodía de julio en una especie de caverna, descubrió que lo aseverado acerca del animal era verdad.

Pero quedaba la duda de si esos entes naturales eran los culpables de las matanzas por lo que el pirquinero, nuevamente, planificó su acción en el sentido de descubrirlos en pleno delito.

Y fue una de esas tantas noches cuando, cuanta la creencia popular, en afuerino halló la verdad de todo, pero se dice que su porfía y empeño resultaron en vano ya que al amanecer de ese mismo día su cuerpo fue encontrado sin vida. ¡Su cuello mostraba dos marcas de colmillos por donde apenas salían dos chorritos rojos de la poca sangre que quedaba en su cadáver!

Los viejos del lugar fueron transmitiendo esta leyenda a las generaciones posteriores mito que con el correr de las décadas desapareció y que ha vuelto a ponerse de actualidad al saberse la noticia de que diversos lugares del país, el chupacabras, o aquellos vampiros gigantes, nuevamente han retornado con sus fechorías y la misma fuerza con que lo hicieron en una alejado sector de esta IV Región en 1908.

Gonzalo Tapía Díaz (Archivos de Luis Altamirano)