viernes, 27 de julio de 2007

Iván Voreved: El norte de Chile tiene magia propia

La historia del ser más increíble visto en nuestra región

Coquimbo - Chile
Fueron varios los testigos, a fines del siglo XIX y comienzos del XX, que aseguraron haber visto a esta gran ave de rapiña en la zona. El tema incluso es prioridad para el Instituto de Investigación y Estudios Exobiológicos de España.
Más allá de la leyenda urbana, la historia de la supuesta águila gigante que vivió en la región es hoy en día un tema de interés incluso fuera de nuestras fronteras. Al punto de ser parte de los archivos del Instituto de Investigación y Estudios Exobiológicos I.I.E.E, con sede en España, que analiza todos los datos en torno a los llamados animales raros, como el mítico “chupacabras”. En Chile, este instituto internacional tiene 6 socios activos. Uno de ellos es el destacado parasicólogo e investigador regional Iván Voreved, quien se encuentra en pleno proceso de recopilación de antecedentes de este ser casi “mitológico” que, según muchos testigos, fue visto varias veces en nuestros cielos. Voreved ha recogido testimonios históricos de personas cuyos antepasados vieron supuestamente a esta ave sobrevolando sobre la Parte Alta de Coquimbo, en la segunda mitad del siglo XIX. El fenómeno también ocurrió en Copiapó, llegando a ser registrado por la prensa de la época.
¿UN MONSTRUO?
En marzo de 1868, el diario "El Constituyente" de Copiapó publicó una curiosa carta firmada por varios mineros. El impactante testimonio también fue recogido esa misma fecha por la revista científica The Zoologist, en su número de julio de 1868. La misiva decía lo siguiente:
“Ayer (16 de julio), a eso de las cinco de la tarde, a tiempo que habían concluido los quehaceres del día en esta mina, y estando todos los operarios reunidos esperando su cena, vimos venir por los aires, del lado de La Ternera, un ave gigantesca que a primera vista tomamos por una de las nubes que en ese momento entoldaban en parte la atmósfera, suponiéndola desprendida de sus compañeras por una ráfaga casual de viento. “A medida que el objeto en cuestión se acercaba infundiéndonos una justa sorpresa pudimos notar que era un volátil desconocido. ¿De dónde venía?, ¿a dónde iba? Su dirección era de nordeste a suroeste, su vuelo rápido y en línea recta”, prosiguió el relato. “Cuando pasó a corta distancia sobre nuestras cabezas pudimos notar la rara estructura de su cuerpo. Sus grandes alas estaban vestidas de plumas parduscas; la cabeza del monstruo parecía a la de la langosta y con ojos tamañamente abiertos y brillante como ascuas, se veía cubierta de algo parecido a grueso y espeso vello, como cerda; mientras que el cuerpo, prolongándose cual el de la serpiente, sólo dejaba ver escamas brillantes, que sonaban como partículas metálicas cuando el raro animal se replegaba sobre sí mismo".
Esta es la estructura principal de la noticia aunque también los mineros decían haber percibido un detestable olor en los momentos de la observación, al arsénico cuando se quema. Fuera broma o no, el asunto también formó parte del libro del investigador chileno Jorge Eduardo Anfruns, titulado “Ovnis, extraterrestres y otros en Chile”.
EN EL VALLE
En el libro “Leyendas y tradiciones del valle”, publicado hace algunos años en la región, se rescató el testimonio de una antigua vecina de la quebrada de Paihuano, llamada Rosa Azola. En el texto se relató que cuando era pequeña (década del ’30 aproximadamente) , vivía con su madre criando cabras y ovejas en la zona cordillerana. De pronto, varios de los animales comenzaron a desaparecer misteriosamente. “Como a las dos de la mañana, vio bajar un águila inmensa con cuerpo de felino comiéndose a los cabritos más pequeños. Así supo qué era lo que causaba que desaparecieran” , se señala en el libro. “Luego descubrió cómo atacarla, pues su madre le contó que había pasado lo mismo muchos años atrás. Lograron espantarla con calaveras de cabros machos y dejándole también un cabro en un cerro cercano. Así no se acercaría durante la noche”, se sostiene en el relato. Este tipo de historias siempre son vinculadas sólo a leyendas. Sin embargo, no dejan de llamar la atención y por algo son aún objeto de arduas investigaciones.
FOSIL VIVIENTE
A comienzos del año 2005, un grupo de investigadores publicó un estudio en el que demostraron que, al menos en Nueva Zelanda, existió un águila de enormes proporciones. Esta especie, conocida como el águila de Haast, se extinguió dos siglos después de la llegada de los humanos a esa zona y se caracterizaba por ser un 40% más pesada que el mayor pájaro de presa que existe en la actualidad. De esta forma, las películas de fantasía en las que aparecen estos animales, como es el caso de la trilogía “El Señor de los Anillos”, o las leyendas y supuestos relatos que circulan en el Norte Chico de nuestro país, podrían tener un fundamento real en lugar de unas bases mitológicas como se creía. El hallazgo se produjo después de que los científicos estudiaran unas muestras de ADN, extraídas de unos huevos de águila fosilizados, que datan de hace unos 2.000 años. Las águilas gigantes han sido vistas en varias partes. http://www.diarioeldia.cl/

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