
David Garnham, un técnico de mantenimiento, fue quien lo halló. "Es un poco como el bosque encantado -donde los árboles caminan hacia ti, pero se detienen cuando volteas-. No me imagino a muchos niños queriendo subir a este árbol", declaró.
Su descubridor sostiene que el árbol parece que tuviera una lengua retorcida que sale desde su boca y que se parece a la versión hecha por la propia naturaleza de la pintura clásica El grito de Edvard Munch. Foto: thesun.co.uk - Publimetro
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