El Graneledone sellanesi es un cefalópodo de tamaño mediano,
sin saco de tinta, que durante mucho tiempo pasó desapercibido para la ciencia.
Foto: Javier Sellanes.
“No fue solamente describirlo: aquí lo que se hizo fue
descubrir una nueva especie”, dice la bióloga evolutiva de la Universidad
Andrés Bello (UNAB) María Cecilia Pardo.
Para el común de las personas, el océano profundo aún es un
concepto. Una abstracción. Probablemente, un chileno se lo imagina como un
espacio oscuro, frío y distante, totalmente desconectado de lo cotidiano.
Sin embargo, en esos mismos ambientes, donde no llega la luz
solar y la presión es extrema, también suceden procesos ecológicos y evolutivos
que son clave para el funcionamiento del planeta y que aún restan por
descubrir.
El hallazgo del Graneledone sellanesi fue realizado por los
investigadores de la UNAB María Cecilia Pardo y Christian Ibáñez.
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